domingo, 8 de abril de 2012

Mejor no hablar...

Siempre pensé como era posible que las cosas fueran construidas en tanto tiempo y destruidas en tan solo segundos. Cuan fácil se rompe un jarrón, se raja un vidrio, se rompe tu nuevo pantalón, las típicas cosas que intentas enmendar cuando sos niño, ahí esta el miedo a las consecuencias.

No veo a las cosas malas por que mi moral me lo advierta, si no por las quejas futuras, pienso en las consecuencias que los demás van a crear sobre mis actos.

Osea cuando socialmente me mando una cagada, no puedo volver atrás, pero que importa, yo no cumplo con toda la sociedad.

Mi ira es una clase de implosión, cuando es conmigo misma, o explosión cuando es con los demás.

Creí cada palabra y me convencí a mi misma de que no importaba, nunca somos tan fuertes... Lo bueno de que te subestimen es tener la capacidad de sorprender al resto y lo malo de sobrestimarte es partirte en cráneo cuando no podes mas.

Afortunadamente (que errónea palabra ¿no? odio el termino fortuna) nunca me paso.
Solo en inteligencia emocional.

¿No es curioso el hecho de que algunas cosas parezcan mentira? No digo que mi mente se niegue a creerlas, si no que fueron asimiladas tan poco y vividas tanto que parecen falsas.

Full sinceridad, es malo, muy malo.

No tenemos una historia en particular hoy solo un pozo lleno de pensamientos que aunque no parezca cuerda tienen su 47 % de relación.

No hay de que hablar, solamente aceptar el hecho de que no todo tiene el sentido que debería, y no es tan razonable.

Me niego, niego mis derechos, es lo único que voy a decir.
Tiene derecho a permanecer callada...

En este mundo de criminales tenemos que dejar de buscar culpables y empezar a hacer cómplices.